• 6 de noviembre de 2014
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El Salvador: Tras las huellas de una rosa

Sandrita, la rosa y Carlitos nuestro principito

El 21 de noviem­bre Punto Cora­zón va a cum­plir 20 años en El Sal­va­dor. Desde el inicio del año esta­mos pen­sando cómo fes­te­jar este don de pre­sen­cia coti­diano. Una de las pro­pues­tas más acla­ma­das por la comu­ni­dad fue la de hacer una obra de teatro con los niños... La obra ele­gida fue El Prin­ci­pito.

Y en esto de tomar­nos las cosas en serio, de ir más allá de la pre­pa­ra­ción, de los ensa­yos nece­sa­rios y de la orga­ni­za­ción, des­cu­bri­mos que fue una sal­va­do­reña, Con­suelo Suncin esposa del Saint-Exu­péry, la musa que ins­piró a la rosa de «El prin­ci­pito». Éste deta­lle, llenó al grupo de ilu­sión, por eso cuando unos amigos nos invi­ta­ron a ir a cono­cer Arme­nia (el pueblo de Con­suelo Suncin) está­ba­mos todos más que ani­ma­dos.

Lle­ga­mos a un pueblo bonito, aunque muy dete­rio­rado por los terre­mo­tos que ha sufrido en las últi­mas déca­das… Crisia y su fami­lia nos espe­ra­ban con todo pre­pa­rado para pasar un día estu­pendo.
Lo pri­mero que hici­mos fue reco­rrer el pueblo, espe­rando encon­trar trazos del prin­ci­pito y de su rosa… Muy pronto nos encon­tra­mos con dibu­jos y con frases en las pare­des… alguien nos había comen­tado de un señor que cono­cía la his­to­ria. Pre­gun­tando lle­ga­mos a una de las únicas casas anti­guas que quedan: Don Juan de Dios Galán salió a nues­tro encuen­tro y con todo gusto nos hizo pasar a su casa. Se sentó frente al grupo, sacó una car­peta gigan­tesca que guarda como un tesoro, y nos contó la his­to­ria de su pueblo… Era como volver a antaño, a aque­llos tiem­pos mozos de Don Juan. Los niños esta­ban mara­vi­lla­dos, con los ojos fijos en este hom­bre­cito que para ellos era un mis­te­rio. Más tarde San­drita me diría: “po­dría haber pasado horas escu­chando a Don Juan, yo no quería que ter­mi­nara nunca de con­tar­nos sus his­to­rias.”

En la antigua casa de don Juan de Dios
En la antigua casa de don Juan de Dios

Sacaba de su car­peta fotos de Con­suelo, rela­tos y poemas que nos leía con pasión. Des­cu­bri­mos que Con­suelo de niña soñaba con ser reina de un país muy lejano, que era muy bella y lle­vaba dentro la ener­gía de un volcán; al igual que la rosa del Prin­ci­pito tenía aires de gran­deza y tosía todo el tiempo debido a su asma… el mundo del prin­ci­pito estaba ins­pi­rado en Arme­nia: muy pequeño y con tres vol­ca­nes: Santa Ana, Isalco y el Cerro Verde, dos en acti­vi­dad y uno extin­guido.
A la hora de irnos, todo el mundo estaba con­mo­vido, los niños qui­sie­ron rega­larle la actua­ción de un peda­cito de la obra de teatro ¡La escena del sur­gi­miento de la rosa en el mundo del prin­ci­pito! Don Juan se rio como un niño más ante la bri­llante puesta en escena de Carlos, Sandra y Aqui­les. Y luego le pre­guntó a Car­li­tos (el prin­ci­pito):«¿Cómo hiciste para con­se­guir que te deja­ran venir de tu pla­neta?» Y nos dijo a todos en tono solemne: "Uste­des han hon­rado mi casa con su pre­sen­cia, ha sido una de las visi­tas más lindas que he reci­bido.”

Analia P.


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