• 25 de noviembre de 2011
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«El Amor tiene la última palabra», Testimonio de Ana Sofía C.

Ana Sofía- Punto Corazón Carlos de Foucauld- 2011

Ana Sofía, es una de nuestras voluntarias, originaria de Francia, que está por una misión de 14 meses en el Punto Corazón Carlos de Foucauld, en Villa Jardín (Lanús Oeste). Ella nos comparte su apostolado en el hospital:

"Cada semana, salimos del barrio para visitar a los niños enfermos de sida en un hospital especializado que acoge a niños de toda la Argentina. Una alegría verdadera, sobrenatural y viva sale de ese cuarto donde están todos reunidos, alegría que conmueve mi corazón cada vez que traspaso el umbral.

Llegamos con unos juegos sencillos y jugamos con ellos. La mayoría de esos niños nacieron enfermos y lo estarán toda su vida, y sin embargo irradian tanta alegría... Quieren solamente alguien que juegue con ellos, les tome por la mano, les sonría.
A esa persona, le ofrecen su amor desde la primera mirada, no hay necesidad de conocerse mucho, porque hay algo o alguien de infinitamente más grande que nos reúne. Desde su sala del hospital, esos niños cantan su alegría de estar vivos, de ser capaces de amar, de ver que son amados y que sus vidas tienen mucho valor a nuestros ojos.

Gaby… Este pequeñito de seis años expresa tanta inocencia y tantos sufrimientos a la vez… Su sonrisa se vuelve grito cuando nos damos cuenta de que no tiene más dientes, sus ojos se llenan de lágrimas cuando su papá lo deja. Gaby perdió a su mamá hace dos años y su ausencia deja un gran vacío en él, su corazoncito pide ser colmado por el amor materno y siempre queda este vacío. La enfermedad se lleva a los adultos todavía jóvenes y deja a muchos niños huérfanos. Sin embargo, es hermoso ver al papá de Gaby visitar a su hijo cada día, con todo el esfuerzo que le implica trasladarse porque él está también gravemente enfermo. Tiene que cuidar a Gaby solo porque nadie en su familia lo acepta.

La enfermedad es algo demasiado difícil de aceptar, de acoger. No son ni las estadísticas, ni los análisis o los discursos que pueden consolar a Gaby. Sólo el amor. El amor es el idioma de los niños, el que acogen con alegría y paz.
Es tan bella mi misión cuando, después de haberlo abrazado fuerte entre mis brazos rezando por él, Gaby sigue jugando y su sonrisa ilumina todo el hospital (e incluso el mundo entero). Cuando Gaby está feliz, todos los sufrimientos del mundo, todas las enfermedades, las injusticias, las incomprensiones se abren a una pequeña luz, a una esperanza universal. Es el amor, la presencia de un amigo que abre los ojos. El camino de sufrimiento permanece igual, pero es vivido en la alegría, porque un amigo le toma por la mano, porque alguien lo ama. A ese instante, la infancia prima sobre la enfermedad y el sufrimiento del abandono, la alegría y la inocencia priman sobre las jeringas y los virus. El amor tiene la última palabra."

Ana Sofía C.

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