• 21 de diciembre de 2009
es

Edgardo J.-Perú, 2010/12

Edgardo, Ensenada - Perú

Edgardo de Cipo­lleti (Río Negro) estuvo en misión en el Punto Cora­zón San Martín de Porres en Perú de agosto de 2010 a enero de 2012.

Nos cuenta su expe­rien­cia en su carta de agosto de 2011:

"Desde hacía tiempo que Pal­mira no perdía la opor­tu­ni­dad de hacer­nos saber que lo que más pedía a
Dios, es que este­mos en el barrio cuando su nieto muera. No quería estar sola.
Saber que ella cuenta con noso­tros, con nues­tra amis­tad y nues­tra pre­sen­cia, como escribe padre
Thie­rry, es algo que me impacta en esta amis­tad que me da Dios, que me per­mite com­pren­der al
menos un poquito el porqué me quiere aquí.
Hasta hace poco quizás no me daba cuenta de estas pala­bras, no lle­gaba a com­pren­der todo lo que
puede sig­ni­fi­car, pero la expe­rien­cia me lo hace des­cu­brir.
( ...) Nos sen­ta­mos cerca de Pal­mira, y mirá­ba­mos, algu­nos se que­da­ron dor­mi­dos de la borra­chera, pero
otros con­ti­nua­ron toda la noche. La situa­ción gene­raba vio­len­cia dentro de mí, tenía el deseo de
levan­tarme y sacar a cada uno, de pedir­les que se vayan, de gritar. Pen­saba una y otra vez: “¿esto es
normal?”.
Comencé a mirar a Pal­mira, la veía tran­quila, en paz. Una vez más, como tantas otras veces, sólo
recé, aunque nada enten­diera… e inten­taba ver más allá. Miraba a cada uno de los nietos, podía ver
en sus ojos y escu­char en sus con­ver­sa­cio­nes, cuánto miedo, cuánta angus­tia les habita pen­sando
que pueden ser el siguiente a quien se le declare la enfer­me­dad. ¡Cuánto dolor, cuán­tos gritos de
miedo, aho­ga­dos en los vasos de alcohol que cir­cu­la­ban!"


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