• 13 de abril de 2011
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Ecos de la Jornada con P. Thierry DE ROUCY

El pasado 3 de abril compartimos una jornada predicada por nuestro Fundador a su paso por Argentina. Eliana Masetto quien participó con su familia, nos comparte algunas impresiones.
-"Después de un largo viaje y bajo lluvia encontramos la casa de retiro, un lugar hermoso, con muchos árboles y una tranquilidad difícil de hallar en pleno Buenos Aires. Pero lo más importante no fue el lugar bonito, sino las personas que nos esperaban: así como lo habrán vivido en su momento María, Jesús y los discípulos al llegar a las bodas en Caná, lo vivimos nosotros: cada encuentro como una gracia.
Nos encontrarnos con amigos que hacía tiempo que no veíamos y que con su sola presencia nos hacen ’volver al centro’, a lo esencial de la vida. Nos encontrarnos con Padre Thierry, que con la serenidad de su presencia y con sus charlas, siempre nos transmite algo más grande, haciéndonos descubrir en lo cotidiano de la vida los grandes milagros que acontecen.
El día fue transcurriendo, luego la primera charlita, donde nos dimos cuenta cómo María está siempre presente, ve los que nos hace falta e intercede ante Jesús para que el milagro acontezca. Profundizando nuestro encuentro con Jesús y María en la misa donde a pesar que con nuestras niñas muchas veces no se puede prestar mucha atención, tenemos la conciencia del milagro que acontece en cada eucaristía.
Llegado el mediodía ya Dios nos estaba regalando un hermoso día, el cielo se estaba despejando, los niños podían ir a jugar afuera y disfrutar del hermoso parque. Pasó el rico almuerzo entre charlas y charlas, y después de la ’mástica’ seguimos con la ’mística’, seguimos este encuentro en la Adoración y Rosario. Con los matecitos listos seguimos con las charlas, profundizando en este primer milagro de Jesús.
Realmente este día de retiro y encuentro fue como estar un poco en las Bodas de Caná, encontrarme con la gran familia de Puntos Corazón, donde quizás pueden pasar meses o años y cada reencuentro es como si el tiempo no pasa, porque cuando el centro de la amistad es Jesús, esa amistad dura para toda la vida. Gracias por darnos esta posibilidad de crecer en la fe juntos y de encontrarnos.


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