• 27 de junio de 2013
es

«Diez años desde mi primera experiencia...»

Soledad en Haití-2003

de Sole­dad V., ex-volun­ta­ria de Puntos Cora­zón en Cabo Hai­tiano y Buenos Aires

Durante el fin de semana pasado he tenido la posi­bi­li­dad de volver a visi­tar Buenos Aires. Esta vez con un único pro­pó­sito: vivir el encuen­tro, mara­vi­llarme del efecto que se genera en el cora­zón cuando vol­ve­mos a vivirlo; ros­tros, luga­res que nos des­pier­tan a una belleza que per­mite acer­car­nos nue­va­mente a un mismo hecho: «Dios es Aquel que acon­tece en nues­tra vida, en nues­tra his­to­ria» y más aún, la renueva e impulsa cada vez más.

Me impacta cómo a pesar del tiempo -diez años de mi pri­mera expe­rien­cia de misión- el cora­zón es capaz de acoger de manera siem­pre nueva lo que se nos revela en deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias: una charla con viejos amigos, un cum­plea­ños, unos mates, luga­res ya reco­rri­dos, una misma capi­lla, un mismo barrio...

Ir y reco­no­cer con mi propia expe­rien­cia que el don del carisma de Puntos Cora­zón es siem­pre una actua­li­dad que se torna nove­dad para mi vida, es lo que resume de modo con­creto mi paso, junto a otros amigos, por Buenos Aires, por la casa de las Her­ma­nas, por el barrio donde está ubi­cado el Punto Cora­zón.
Sin duda, es una cer­teza la per­te­nen­cia del cora­zón que se reco­noce amado por Aquel que es pre­sen­cia y don en la his­to­ria. 
Puntos Cora­zón me per­mite per­ci­bir jus­ta­mente eso: la pre­sen­cia que acon­tece para avan­zar de modo siem­pre nuevo.... ¡y una pre­sen­cia que lo abraza todo!

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