• 3 de abril de 2012
es

De una ideología a la otra...

Hna. María Adela en un orfanato de Salvador, Brasil 2011 © L. Lunel

De P. Thierry de Roucy

Entre los Estados Unidos y Cuba, la distancia es corta: ciento ochenta kilómetros. Pero si bien, antes de 1962, la travesía era fácil de realizar, desde el bloqueo norteamericano, se ha vuelto algo muy complicado y riesgoso. Esta complicación puede percibirse como el símbolo de la diferencia que existe entre el régimen político cubano y la sociedad capitalista americana. Visto de lejos, estos países son en efecto como dos extremos… Visto de más cerca, parece que los dos son fundamentalmente bastante cercanos: uno y otro en efecto están marcados a fuego por una poderosa ideología que es una degeneración moderna de la esclavitud.

Podríamos también pensar que la ideología es la enfermedad de una nación, de una sociedad, de todo un pueblo, pero es también la enfermedad que cada uno tiene, que se traduce en el hecho que damos a menudo más lugar a nuestras ideas o a las ideas de los otros que a la realidad misma. Y si nuestras ideas son generalmente inmutables y si se constituyen sin demora en “sistema”, la realidad, ella, está continuamente en movimiento. Solicita que nos adaptemos a cada instante. Requiere de la inteligencia un esfuerzo continuo.

¿Dónde está entonces el paraíso? No está ni en Cuba ni en Estados Unidos, ni en ningún país. Está ahí donde la realidad será considerada siempre primera. Está donde una inteligencia osará colocarse de rodillas delante del ser que le es ofrecido.


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