• 6 de abril de 2016
es

Chile: «Don Jamen»

Extracto de la carta de Andrea, en misión en el Punto Cora­zón de Chile:

Don Jamen es un señor humilde, que
padece una leve dis­ca­pa­ci­dad mental. Vive muy
cerca de noso­tros, por eso viene casi todos los
días a nues­tra casa, sólo a pasar su tiempo aquí.
No hablaba mucho y siem­pre con­taba las mismas
his­to­rias. Desde que llegué, este hombre entró de
inme­diato en mi cora­zón, y comencé a crear una
linda amis­tad con él, lo cual per­mi­tió que se
inte­grara un poco más, que hablara, apren­diera nues­tros nom­bres, y que pudié­ra­mos
cono­cer más de su vida.

Un día de tantos, Don Jamen me pidió que le
enseñe algo; yo, para no perder la cos­tum­bre de
“Seño Andre”, con mucha ale­gría acepté. Le
pre­gunté qué le gus­ta­ría apren­der, y él con­testó: cual­quier cosa, lo más fácil. Enton­ces le armé un cua­derno
y, con mi nuevo alumno, empe­za­mos las clases. Empezó escri­biendo el abe­ce­da­rio, nom­brando las letras,
escri­biendo su propio nombre, y algu­nas veces le di tarea para que me traiga al pró­ximo día. Pero me di
cuenta, que él ya sabía las letras, los núme­ros, sabía leer, escri­bir… él no bus­caba apren­der, no impor­taba
qué le ense­ñara, sólo que le ense­ñen algo, él bus­caba que alguien le preste aten­ción, lo “pes­que” (como
dicen aquí en Chile), lo mire, que le dedi­que tiempo, algo que parece hacía mucho había per­dido.

(...) Este hombre alegra mis días y me hace ver a un Cristo vivo, el Cristo que nos enseña a amar a nues­tro
her­mano, que no importa la vida que traiga o como sea, sino sim­ple­mente reci­birlo tal cual es, como
nues­tro Padre nos recibe, amán­do­nos como niños y alen­tán­do­nos en este camino a la con­ver­sión… Como
dice la Madre Teresa de Cal­cuta: “No somos sólo un número en este mundo, somos niños de Dios.”

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