• 20 de diciembre de 2016
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Costa Rica: «El Dios que corresponde a mi corazón»

El albergue de los abuelos, Costa Rica 2016

Extracto de la carta de Analia en misión en Costa Rica:

Francisco, sufrió un derrame cerebral que le robó infinidad de palabras a su memoria, por lo que se pone feliz cada vez que le recuerdo alguna. Intenta decirme una palabra que no recuerda, y que necesita encontrar para expresar lo que siente… Cuando por fin logro adivinarla y se la digo el exclama: “es eso… soledad es la palabra”.
Me cuenta que uno de sus compañeros está postrado y que sigue renegando de Dios, él tiene miedo de hacer lo mismo… en su vida ha sufrido tanto que está resentido con Dios. Unas señoras que a veces vienen a visitarlo, le dicen que tiene que cambiar, que tiene que hacer lo que agrada a Dios, que tiene el deber de… en cambio nosotras -dice- le hablamos de la misericordia, de cómo Cristo sufrió igual que él y se dio por amor en la cruz ¿Cómo estar resentido con un crucificado?… entonces sus ojos están llenos de lágrimas, de deseo de creer.
¿Pero quién tiene razón? me interpela ¿Ellas que me dicen que Dios va a castigarme si no lo acepto, o ustedes que me dicen que Él es misericordia y está presente en mi vida? Le respondo con otra pregunta: ¿Qué es lo que corresponde con los anhelos de su corazón? ¡Porque usted tiene un corazón que se le dio para usarlo! Es como que todo su ser se despierta y le falta el aire de la emoción. Cuando se compone me agradece entre lágrimas porque nunca nadie le había hablado así, nadie le había hecho ver que tiene un corazón con el cual puede juzgar por sí mismo. “Analía, entonces yo no estoy más solo, porque el Dios del que ustedes me hablan es el que corresponde con mi corazón.”


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