• 14 de junio de 2016
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Chile: Sra Rosa, la agradecida

Extracto de la carta de Andrea en el Punto Cora­zón de Chile:

En esta segunda carta les voy a pre­sen­tar una de las amigas más dulces del Punto Cora­zón de hace mucho tiempo: Señora Rosa.

Ella tiene 71 años, su casa está casi en un basu­ral, ya que a su alre­de­dor tiran dese­chos. Tiene dos ambien­tes muy peque­ños, y en ellos vive con sólo una cama y una mesita de luz. Su “he­la­dera” es un tacho de pin­tura y su baño es una palan­gana la cual vacía cada tanto, por lo que en la casa no hay un olor muy agra­da­ble y siem­pre está lleno de moscas. Su tra­bajo es pedir limosna en el centro de la ciudad, pero como tiene pro­ble­mas de salud, ya no sale casi nunca de su casa, está acos­tada escu­chando radio o leyendo su libro de “San Pío de Pie­trel­cina”.
Vive con uno de sus hijos el cual la ayuda poco, porque siem­pre se va durante el día a tra­ba­jar, y vuelve en la noche a dormir, la mayo­ría de las veces alcoho­li­zado, pero ella siem­pre esta agra­de­cida con él porque está pre­sente y la “atiende”.

Hay algo en esta mujer, que hace que cada vez que la visi­ta­mos sea una luz para mí. Tuvo una infan­cia difí­cil, una vida gol­peada, siem­pre sobre­vi­viendo a todo lo que se le apa­re­cía en el camino, que no fueron cosas sen­ci­llas. Pero lo más grande en ella es su Fe. Cuando habla, siem­pre nombra a Dios, o dice lo agra­de­cida que está por las ben­di­cio­nes que Él le da.

Hace unos días estuvo inter­nada dos sema­nas, y a su vuelta lo pri­mero que me dijo fue: “GRA­CIAS A DIOS estoy muy bien”. En vez de ponerse mal o que­jarse, todo lo con­tra­rio, total­mente agra­de­cida. Una per­sona tan pura de cora­zón, tan humilde y sen­ci­lla, que lo único que hace es brin­dar amor, y uno se da cuenta que su frase sale del cora­zón, no es un simple modismo al hablar. Un tes­ti­mo­nio grande del amor por Cristo, de su entrega y aban­dono total hacía Él. Siem­pre con­fiada y con su fe inque­bran­ta­ble.
“Me faltan ora­cio­nes para agra­de­cer­les. Nunca me voy a olvi­dar de uste­des, me moriré con el Señor y con uste­des”. Su frase para defi­nir Puntos Cora­zón.


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