• 17 de diciembre de 2015
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Cecilia, Fazenda do Natal (Brasil)

Me llamo Ceci­lia, tengo 34 años, vivo en Paraná Entre Ríos, donde vive mi fami­lia tam­bién.

Hace 16 años que soy kine­sió­loga y desde que comencé la carrera lo que más me gus­taba, era el tra­bajo «humano», per­so­nal y dedi­cado hacia el otro. Dentro de las áreas en que uno puede dedi­carse está la neu­ro­ki­ne­sio­lo­gia pediá­trica, donde se tra­baja con pacien­tes con alguna dis­ca­pa­ci­dad motora, y es en esa área que encon­tré mi voca­ción.
Gra­cias a Dios desde que pude espe­cia­li­zarme, lo he podido hacer desde este área y dis­fruto cada día más el poder acom­pa­ñar el pro­ceso de cada paciente que llega a mi.

Desde muy chica par­ti­cipé de los dis­tin­tos grupos del Movi­miento de Schoens­tatt en Paraná y en Cór­doba, donde estu­dié.
Me gusta mucho la música, el canto, el arte en sus dife­ren­tes dimen­sio­nes.

Hace unos años que siento un movi­miento dentro de mi y a fin del año pasado rea­licé un viaje de mochi­lera con unas amigas al norte argen­tino, Boli­via y Perú en bús­queda de encon­trar «lo simple de la vida en cada per­sona, momento, ele­mento de la natu­ra­leza, etc» y lo encon­tré viviendo, com­par­tiendo, sin­tiendo, y así fue que sentí el lla­mado de seguir este camino que Dios me mostró en las peque­ñas cosas. Comencé la bús­queda de cómo, dónde, con quién...?
Comenzó con pensar que mi des­tino era Africa y el camino fue «enca­mi­nán­dose» hacia Brasil con Punto Cora­zón. Parto el 8 de febrero a la Fazenda do Natal.

Hoy, con una inmensa ale­gría y ple­ni­tud, agra­dezco cada momento y per­sona que Dios me regaló para des­cu­brir este camino en este momento de mi vida. GRA­CIAS!


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