• 24 de agosto de 2015
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Carta de Denise: «Lávame los pies»

Lima, agosto 2015

Tes­ti­mo­nio de Denise, misio­nera argen­tina en Perú:

Gladys es una señora de más de 60 años, tiene insu­fi­cien­cia renal y van a ser 3 años que viaja día por medio al hos­pi­tal para que le hagan su hemo­diá­li­sis, que viva es un mila­gro. Todos los días pasa por la casa, y nos alegra con su enorme son­risa que siem­pre trae; mien­tras le pre­pa­ra­mos el desa­yuno nos cuenta de sus cone­jos, cuys y pollos que cría, a los cuales quiere como a sus hijos. Un día fui a su casa a pre­pa­rarle el desa­yuno antes de que vaya al hos­pi­tal, estaba triste por las des­pe­di­das; mien­tras cami­ná­ba­mos a la parada del colec­tivo me dijo: “no importa de dónde seamos, sé que algún día nos vamos a encon­trar todos en el cielo…” Tam­bién debí bañarla, había pasado mucho tiempo desde su último baño; lo que me impactó fue que me insis­tiera en el lavado de sus pies, no impor­ta­ban sus manos, sus brazos o cabe­llos, ella insis­tía y me pedía por favor “lá­vame los pies”.


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