• 5 de mayo de 2015
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Polonia: Pani Krystyna mi cactus Zygo

Quisiera contarte de una flor muy especial, en Botánica se llama Catus Zygo, en la tierra de los hombres se llama Pani Krystyna.
Es un cactus especial, florece durante las fiestas de Navidad y de Pascua. Pani Krystyna tuvo tres hijos, su hija Żaneta ha muerto cuando tenía 25 años a causa del alcohol. Dejó entre otras cosas una nueva vida: Betka, que ahora tiene 13 años. Desde el año y medio vive en el hogar de las hermanas franciscanas. Cuando la conocí, cada fin de semana venía a pasarlo en la casa de su abuela. Hace cerca de 8 meses, su tío Adam, recayó en el alcohol, a veces se pone agresivo con Pani Krystyna y con su novia Nina, rompe las cosas de la casa, roba el dinero de la casa para comprar unas cervezas.

Debido a esta situación, el gobierno ha decidido que Beatka resida de manera permanente en el hogar, incluido los fines de semana, hasta que tenga 18 años. Para Beatka y Pani Krystyna fue un golpe fuerte. Beatka está habitada por una gran pregunta: “¿por qué no puede ir a mi casa? ¿Por qué ya no puede jugar con mi perro? Yo sé que mi tío está enfermo, pero es mi familia. ¿Por qué? ” Pregunta difícil de responder… ¿Qué hacer? ¿Una revolución? ¿Acaso eso cambiaría algo? Una cosa es cambiar la injusticia exterior, pero qué hacer con la injusticia que Beatka vive en su corazón. Empezó a buscar soluciones, y llegó a la idea de suicidarse. La trasladaron a un hospital psiquiátrico para niños. Allí paso la Navidad. Después de algunas semanas, regresó al hogar, pera a Pascua nuevamente intentó suicidarse. Una adolescente en busca de…

Pero aún no termina la historia. La otra hija de Pani Krystyna, Agnieszka enferma de epilepsia y con un carnet social que dice: discapacitada, tiene dos niños, Patrycja de 13 años también y Tomek de 11. Patrycja desde un año viene con problemas, buscando alguien a quien seguir, se acercó a un grupo de adolescente mayores que ella (16-17 años), comenzó a tomar drogas, una sobredosis también la llevó al hospital psiquiátrico. Hace un mes y medio, su madre la encontró en el baño, desmayada, una vez más había intentado quitarse la vida. Una adolescente en busca de...

En esta tierra vive mi cactus Zygo. Sus hojas son muy suaves, son esos pequeños gestos de Pani Krystyna, que con mucha dignidad revuelve su tasa de café, que con total delicadeza me sirve el almuerzo, me compra un jugo y un pan para que no tenga hambre en el viaje hacia el hospital psiquiátrico para visitar a Beatka y Patrycja. La forma de sus hojas no son perfectas, con bordes ásperos, con unas puntas que parecen dañarte como todo el drama que vive en el día a día, pero al tocarlas descubres que son muy dulces, que se nos regala un misterio demasiado grande para describirlo, el misterio de dejarse amar y ser amado. Un misterio lleno de luz y de silencio.

Al final, mi cactus Zygo, con esas hojas deformadas unidas unas a otras a manera de torbellino, no aparenta ser muy fuerte, parece cansada y sin vida… ¿qué se puede esperar de este cactus? Y es entonces que una mañana te levantas y ¡oh!... ¡¡Ha florecido!! Y en los momentos de mayor estrés, de desesperanza ¡florece! muestra sus flores rosas con una leve blancura, son las flores de su sonrisa al ver a sus nietas, son sus ojos llenos de agradecimiento por haberla acompañado, por haberla escuchado, son esa capacidad increíble de ver la belleza de las pequeñas cosas “si mi hijo anoche no me dejó dormir, pero mira lo que, HOY, hay en mi ventana, ¡flores!”

Angie B. (Varsovia - Polonia)


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