• 2 de mayo de 2016
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Carta de Andrés desde Uruguay

Montevideo, abril 2016

Extracto de la carta de Andrés de Espe­ranza, en misión en el Punto-Cora­zón San-Fran­cisco-de-Asís en Mon­te­vi­deo (Uru­guay):

El otro vecino del que quiero con­tar­les es Ramón Guido. Él es un per­so­naje pin­to­resco del barrio, durante todo el verano lo pudi­mos ver todos los días tomando mate fuera de su casa. Vive en una casa bas­tante dete­rio­rada que com­parte con un hijo y un her­mano, con los que no se lleva bien, por lo que prác­ti­ca­mente cada uno vive en una pieza y no tienen habi­ta­cio­nes en común. Y su manera de vivir es de una pobreza casi fran­cis­cana. No posee más per­te­nen­cias que una cama, una hela­dera vieja, un calen­ta­dor eléc­trico, un sillón muy roto y una tv y obvia­mente, termo y mate. Según él nos contó que jamás fue a la Igle­sia y “cree en Dios, pero a su manera”. Así y todo, cuando le pro­pu­si­mos que el Vía Crucis pase por su hogar, aceptó sin nin­guna obje­ción ni con­di­ción. Fue una de las esta­cio­nes más lindas, hizo pasar a todos dentro de su casa-habi­ta­ción. La mayo­ría de los par­ti­ci­pan­tes no lo cono­cían, ni siquiera de vista y hasta pen­sa­ban que esa casa estaba aban­do­nada. Para muchos fue impac­tante ver como vivía y noso­tros sus amigos, que­da­mos encan­ta­dos por su gran cora­zón al reci­bir­nos.
Cier­ta­mente Ramón Guido no tiene “nada”, pero le sobra cora­zón. Por el hecho de ser argen­tino (me llama “por­teño” aunque le aclaré un par de veces que soy san­ta­fe­sino) me regaló un mate y un termo. ¡Él, que no tiene nada, me regala algo a mí!


“La ley de la Vida es amar, no ser recom­pen­sa­dos. Es un dolor no reci­bir recom­pensa pero esto no des­truye la com­pa­ñía ni la unidad. Todo nace dentro de noso­tros ¡Todo!”
Don Gius­sani.


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