• 25 de enero de 2014
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Buenos Aires: «Nuestro amigo Coco»

Coco y María- Diciembre 2013

por Maria B.

En Villa Jardín fes­te­ja­mos con ale­gría el naci­miento del Niño Jesús orga­ni­zando, el domingo antes de Navi­dad, un pese­bre viviente frente al Punto Cora­zón. Los niños del barrio esta­ban feli­ces de repre­sen­tar los dife­ren­tes per­so­na­jes y fue muy lindo ver a quie­nes de cos­tum­bre están tan agi­ta­dos y rui­do­sos, arro­di­lla­dos bien quie­tos frente al Niño Jesús, que era el bebé de 2 meses de una de nues­tras veci­nas.
¡Qué mis­te­rio increí­ble Dios que se hizo niño por noso­tros!

Tam­bién nues­tro amigo Coco me sor­prende y me mara­vi­lla siem­pre. Coco es un poco como el «ravi»de Villa Jardín, el per­so­naje mara­vi­llado repre­sen­tado en el pese­bre pro­ven­zal del sur de Fran­cia.
Es un poco simple, no se conoce ni su ver­da­dero nombre, ni su edad pero todos aquí lo aman. Su gran ale­gría es ir a todas las fies­tas del barrio. Aunque no sepa leer, ni tenga una agenda, sabe siem­pre lo que pasa y apa­rece siem­pre a nues­tra ven­tana, como por magia, cada vez que fes­te­ja­mos algo (lo que ocurre a menudo).

Tam­bién nues­tro Coco viene a la misa casi cada día, sen­tado en la silla sin par­ti­ci­par apa­ren­te­mente a la cele­bra­ción, pero sólo Dios sabe la belleza de lo que está pasando entre los dos... El cora­zón de Coco es puro como el de un niño. Cuando está con­tento, por ejem­plo, durante una buena comida sim­pá­tica, expresa su ale­gría, de repente, riendo a car­ca­ja­das.
Con Coco, como con tantos de nues­tros amigos, la pala­bra de Jesús toma todo su sen­tido: «Dejen que los niños vengan a mí».


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