• 15 de diciembre de 2015
es

Jubileo de la Misericordia

Apertura de la Puerta Santa, 8 de dic. 2015

Este Año Extra­ordi­na­rio es tam­bién un don de gracia. Entrar por la puerta sig­ni­fica des­cu­brir la pro­fun­di­dad de la mise­ri­cor­dia del Padre que acoge a todos y sale per­so­nal­mente al encuen­tro de cada uno. Es Él el que nos busca. Es Él el que sale a nues­tro encuen­tro. Será un año para crecer en la con­vic­ción de la mise­ri­cor­dia. Cuánto se ofende a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los peca­dos son cas­ti­ga­dos por su juicio, en vez de des­ta­car que son per­do­na­dos por su mise­ri­cor­dia (cf. san Agus­tín, De prae­des­ti­na­tione sanc­t­orum 12, 24) Sí, así es pre­ci­sa­mente. Debe­mos ante­po­ner la mise­ri­cor­dia al juicio y, en cual­quier caso, el juicio de Dios tendrá lugar siem­pre a la luz de su mise­ri­cor­dia. Que el atra­ve­sar la Puerta Santa, por lo tanto, haga que nos sin­ta­mos par­tí­ci­pes de este mis­te­rio de amor. Aban­do­ne­mos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; viva­mos, más bien, la ale­gría del encuen­tro con la gracia que lo trans­forma todo.

Homilía en la misa y apertura de la puerta santa por el Jubileo extraordinario de la Misericordia, Papa Francisco, 8 de diciembre 2015

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