• 14 de agosto de 2012
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Angie B., Varsovia (Polonia)

Angie, de Santa Fe, está en misión en Polo­nia desde el 8 de sep­tiem­bre 2012. En su articulo de mayo nos cuenta:

"La vida en nue­s­­tra que­­rida Var­­so­­via flo­­rece como la pri­­ma­­vera. Des­­pués de un largo invierno blanco sin sol, en un par de días, la ciudad com­­pleta se llenó de colo­­res, las per­­so­­nas son­­ríen, cami­­nan, dis­­fru­­tan del momento que están viviendo.

He pre­­gu­n­­tado a una amiga cómo defi­­ni­­ría, des­­pués de estos 8 meses, a Puntos Cora­­zón. Su res­­puesta me sor­­pre­n­­dió, dijo: «Es un punto de ale­­gría, no entiendo cómo pueden tener tanta ale­­gría cuando tienen que ser y estar com­­ple­­ta­­mente junto al sufri­­miento de las per­­so­­nas que encue­n­­tran».
Y ento­n­­ces me pre­­guntó: «¿De dónde sacan tanta ale­­gría?». Le conté la visita del día: Pani Jad­­wiga, vive en un pequeño depa­r­­ta­­mento de un ambiente, no puede casi cami­­nar, una vecina le hace las com­­pras, pero el resto del día se la pasa leyendo el diario, mirando la tele­­vi­­sión y con­­ve­r­­sando con su gato.
Cuando lle­­ga­­mos a su casa, sus ojos se ilu­­mi­­nan, nos sen­­ta­­mos y ella comienza a hablar de las difi­­cu­l­­ta­­des de su juve­n­­tud con el comu­­nismo; sin embargo, ante cada difi­­cu­l­­tad res­­cata el momento feliz, los amigos, y comienza a reír. Así pasa­­mos dos horas, escu­­chando, apre­n­­diendo a mirar el mila­­gro de la vida.

Aquí a los pies de nue­s­­tra que­­rida abuela Pani Jad­­wiga, he com­­pre­n­­dido que bajo la espe­­sura fría de la nieve, hay una vida llena de colo­­res, detrás del ruido de los buses, hay una suave brisa, que en el ano­­ni­­mato de las esta­­cio­­nes de trenes, hay cora­­zo­­nes deseo­­sos de enco­n­­trar un signo de ale­­gría, como una mujer musu­l­­mana que enco­n­­tré y que al verme me dijo: «gra­­cias por tu son­­risa» y se fue."


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