• 3 de julio de 2015
es

Amelia, “Bienaventurados los pobres de corazón”

Punto Corazón de la Ensenada, Perú

De Guillermo, misionero francés en el Punto Corazón de la Ensenada en Perú:

Amelia es nuestra amiga. Esta mujer tiene más de sesenta años, cojea del pie izquierdo y así la reconocemos de lejos. Vive en un tugurio tan humilde que su verdadera casa es la calle. Es diferente del común de la gente, podríamos llamarla “la loca Dios”, “un profeta del barrio”. Como muchos marginales, es amiga del Punto Corazón. Amelia conoce a todos, las cocineras le ofrecen algo de comer en la calle. A veces, como ayer, se invita a comer en nuestra casa. ¡Qué alegría ver en nuestra mesa “el lugar del pobre” ocupado! Sufre de un cáncer en el pecho que está tratando con la ayuda de una amiga que la acompaña al hospital, tenemos miedo de que esté muy avanzado. Pasea siempre con una bolsa de plástico en donde lleva botellas de vidrio que vende al reciclaje. Gana unos centavos de eso. También toma unas frutas o verduras que sus amigas del mercado le ofrecen. Así es su vida. De charla en charla se deja guiar por el Espíritu Santo, como dice ella. Es muy distinta de los demás, sin embargo es libre, dice cosas sensatas y a veces cosas que no lo son tanto… Pero no le importa la mirada de los otros. Es «naturalmente Amelia» y es eso que le da su belleza. Cuando uno asume lo que es, se vuelve fuente de maravillamiento para los otros. Es una gran caridad ser lo que uno es. Y no construirse su propio “yo”. Es cierto que los defectos y los límites surgen muy rápido, pero sobre todo es la belleza de la persona, lo más escondido, lo que resalta con más fuerza. Y cuando uno contempla la belleza escondida de la persona que está en frente, entonces fácilmente podemos tener misericordia, podemos perdonar. Si no es más difícil porque la máscara esconde todo.


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