• 9 de agosto de 2012
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Alemania: “Es otra cosa hacer la experiencia”

Lakshmi, Berlin - Agosto 2012 © JM Porte

de Lakshmi, misionera en el Punto Corazón de Berlín

“Nuestras visitas al hospital continúan, siempre un poco difíciles -al menos para mí-, siempre más exigentes. La presencia de esas personas desahuciadas es conmovedor; he encontrado allí rostros que no olvidaré jamas, aunque sólo conozca de sus voces un quejido, un suspiro.

Hace unas semanas, padre Jean-Marie nos advierte que este señor, amputado de las dos piernas, que yo había visitado la semana precedente, estaba muy mal. Los médicos le daban pocas horas de vida. Yo había intercambiado sin embargo unas palabras con él la última vez.
Llegué entonces en su cuarto que ya conocía. Hacía mucho calor y estaba muy oscuro. Apenas lo reconocí, la cara demacrada, la boca como una herida entreabierta. Sus ojos giraban, se quejaba, no reaccionaba a ninguna palabra. Nos quedamos a rezar en silencio teniéndole la mano. Esos pocos minutos fueron un verdadero misterio: ¿quién sabe lo que es dado?, ¿lo que es recibido?...

A un momento dado nos tenemos que ir. Le apreto una última vez la mano y le murmuro: “Rezamos por usted”. Los ojos apenas entreabiertos, en un suspiro, me contesta claramente: “Yo sé”. Murió mientras estábamos en la adoración al Santísimo, unos horas más tarde. Pero “él sabía”.
Soy la primera sorprendida al descubrir la alegría densa, profunda, muy interior que se siente al sentarse cerca de personas como él. La emoción casi infantil cuando uno de esos enfermos acepta que le tomemos la mano. Y por tanto no es algo divertido.
Me lo habían contado, tenía el presentimiento, pero es otra cosa hacer la experiencia, realmente. No sabemos lo que les damos; de un cierto modo, no lo decidimos nosotros. Sólo nos toca golpear a la puerta.”


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