• 3 de febrero de 2012
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«A la escuela de los más pequeños» - Formación de verano 2012

Consuelo y Mónica (ex misionera en Senegal) durante la formación de verano. Buenos Aires, 2012

Con­suelo P. nos com­parte su expe­rien­cia en el Punto Cora­zón durante su for­ma­ción, antes de salir de misión en Sene­gal:

"Apenas llegué a la casa del Punto Cora­zón de Buenos Aires salie­ron algu­nos niños a reci­bir­nos y a pedir­nos que jugá­ra­mos con ellos al avión, que dié­ra­mos vuel­tas y vuel­tas aga­rrán­do­los de los brazos, así que apenas entré a la casa ya estaba un poco mareada, pero feliz de haberme hecho de mis pri­me­ros amigos en el barrio.
La casa era her­mosa, justo como me la había ima­gi­nado, aco­ge­dora y llena de la pre­sen­cia de Dios.
Antes de ir había leído el “Totum” (un com­pen­dio de textos escri­tos por P. Thie­rry) y todo lo escrito allí cobraba vida en cada ins­tante que pasaba en el Punto Cora­zón; era increí­ble, hasta los niños que piden agua en la ven­tana, sólo como excusa para hablar un poco con vos, eran reales.
A medida que pasa­ban los días fui des­cu­briendo muchas per­so­nas her­mo­sas, fami­lias increí­bles que a pesar de que están viviendo situa­cio­nes eco­nó­mi­cas o dolo­res de la vida difí­ci­les de pasar, siguen de pie, ahí junto a la cruz.
Una de las amigas del Punto Cora­zón, es Olga a quien admiro pro­fun­da­mente, es una mamá de unos 50 años; lo que más me impactó no fue su vida, sino su for­ta­leza, era ver a María dolo­rosa mirando y guar­dando todo en su cora­zón. Recuerdo cuando me dijo: «no puedo hacer nada, yo ya lloré mucho, lo único que puedo hacer es dar amor, eso es todo lo que me queda».
Como si eso fuese poco, ¿no?"

Consuelo P.

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