• 18 de diciembre de 2009
es

20º Aniversario de Puntos Corazón, Año Mariano

María Madre de Puntos Corazón

“Como ustedes saben, el 4 de enero de 1990 me fue dada la intuición de fundar Puntos Corazón y fue nueve meses más tarde que nuestra primera casa pudo abrirse en Paraná. Desde entonces, la Obra creció y se estableció en los cuatro rincones del mundo, gracias a la ayuda de Dios, gracias a la participación activa de todos nuestros voluntarios y de cada uno de ustedes, así como gracias al sostén de numerosos padrinos tanto financieros como espirituales. Con humildad y reconocimiento, desearía que este aniversario fuera celebrado en el curso del año que viene en los países donde estamos instalados actualmente. Por misas de acción de gracias o de tiempos particular de oración a los cuales ustedes puede invitar a su amigos (particularmente el próximo 4 de enero)(…).”

En acción de gracias por los veinte años de existencia de Puntos Corazón, el Padre Thierry de Roucy propuso a nuestra pequeña familia vivir a partir del 15 de septiembre de 2009, un año consagrado a la Virgen María. Él nos dice: -“Se trata para nosotros de reconocer más que nunca, que la Virgen María es la verdadera inspiradora de nuestro movimiento, que es el modelo hacia el que tenemos que mirar para comprender mejor nuestra misión, que es la protectora de cada uno de nosotros. Les propongo pues este año tomarla más «en nuestra casa» pidiéndole, a ejemplo de san Maximiliano Kolbe, que nos revele mejor quién es, haciéndola conocer más alrededor de nosotros y honrándola con una oración más íntima.” (Carta del 1º de octubre de 2009)

Queremos invitar a todos y especialmente a los padrinos y amigos, a disfrutar de este tiempo especial rezando con nosotros el rosario con espíritu renovado y participando de los varios encuentros que vamos organizando a lo largo de este año.

AGENDA DE EVENTOS
Programa 20º aniversario

Abrazando la realidad de nuestra vida, a la luz de los misterios del rosario, María nos conduce a una comunión más estrecha, más amorosa, más confiable, con la persona de Jesucristo. Su presencia de amigo se torna así más evidente, más concreta para nosotros. Él se nos vuelve más querido ahí donde estamos llamados a vivir. Más querido nos es Cristo, más nuestra vida se llena de sentido y felicidad.


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