• 10 de septiembre de 2015
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Fiesta de Nuestra Señora de la Compasión

María se ofrece, prestando oído a la llamada de Dios. Para ella, prestar oído significa ponerse a disposición de esta llamada, en el abandono total a sí misma. Significa abandonarse con toda la fuerza y la profundidad de su ser y de su capacidad y, por lo tanto, entregarse en la firmeza y en la debilidad al mismo tiempo: la firmeza de aquella que está dispuesta a recibir cualquier disposición de Dios y la debilidad de aquella que ya ha sido preparada, que es lo suficientemente débil como para reconocer el poder de la persona que la llama y al mismo tiempo lo suficientemente fuerte como para ofrecerle su propia vida, sin reserva alguna.

Adrienne Von Speyr

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