• 6 de febrero de 2012
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Un año con Juan Pablo II...

Este año, nuestro fundador, el padre Thierry de Roucy, nos invita a dejarnos educar por la vida y las enseñanzas del beato Juan Pablo II: «Hice la propuesta a todos los consagrados de Puntos Corazón de tomar nuevamente como maestro a este extraordinario Papa y pedirle su ayuda para construir la civilización del amor. De hecho, estamos cada vez más convencidos de que Juan Pablo II tiene la llave para ayudar a nuestra pobre humanidad y hacerla crecer en la fe, la esperanza y la caridad.»

La convicción del padre Thierry nos recuerda las hermosas palabras del Santo Padre Benedicto XVI en mayo del año pasado, durante la misa de beatificación del Papa polaco: “Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima causa a lo largo de todos los años de mi pontificado». ¿Y cuál es esta «causa»? Es la misma que Juan Pablo II anunció en su primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: «¡No temáis! !Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!»”

Lo que el Papa precedente pedía a todos, lo vivió primero: ha abierto a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, revirtiendo con la fuerza de un gigante -fuerza que le venía de Dios- una tendencia que parecía irreversible.

Con su testimonio de fe, de amor y coraje apostólico, acompañado de una gran energía humana, este hijo ejemplar de la nación polaca ha ayudado a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de proclamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia y hablar del Evangelio.

En una palabra, nos ayudó a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garantía de la libertad. Él nos ha dado la fuerza para creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el tema de su primera encíclica, y el hilo conductor de todas las demás.


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