• 9 de marzo de 2010
es

Difundir una cultura de compasión

Desde hace unas semanas estamos muy involucrados en la preparación de la exposición “Pobres y Dignos” y en organizar los otros eventos previstos para este año 2010.

Fuimos a las oficinas y a las empresas, hicimos llamadas telefónicas y cartas, tomamos muchos contactos, llevando en el corazón el mismo pedido, la misma ansiedad que cuando estamos caminando hacia el encuentro de nuestros amigos los más pobres, los más sufridos. Nos parece estar todo el tiempo en apostolado y ya no queremos utilizar esta palabra porque el apostolado marca un tiempo, como una actividad, y nos damos cuenta que es toda nuestra vida la que está comprometida, nuestra manera de relacionarnos, de hablar y más que todo de mirar y recibir al otro ofreciendo la posibilidad de una nueva amistad.
En este sentido cada trámite, cada reunión de trabajo, es la oportunidad de vivir y difundir el carisma. Estamos maravillados de ver cómo la Providencia nos guía hacia el corazón de la gente, cómo de una manera muy sencilla nuevos rostros toman lugar en nuestro corazón, cómo de todos estos encuentros hemos recibido tanta luz, tanta vida, tanto asombro…

Cada día nos damos un poco más cuenta de que el mundo adonde yo vivo mi cercanía, yo, todos, necesitamos esta mirada de esperanza para ir adelante y encontrar en el momento presente el sentido verdadero de la vida. Difundir la compasión no es en primer lugar proponer charlas, mesas redondas, peregrinaciones o exposiciones de fotos, aunque pensamos que Dios nos invita a utilizar este tipo de medios. Es vivir plenamente de este don que hemos recibido las 24 horas sin hacer divisiones y sin poner la compasión como una actividad más…

La vida así se torna más llena de sentido, más centrada en lo esencial, más reveladora de la belleza de nuestra vocación de hombres.


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