• 4 de enero de 2012
es

Eglae G., Honduras, 2010/11

Eglae y Alessia, Tegucigalpa, Agosto de 2011

Eglae, de Posa­das (Misio­nes) estuvo en misión en el Punto Cora­zón Santa María Goretti en Hon­du­ras de Mayo de 2010 a octu­bre de 2011.

Nos cuenta su expe­rien­cia en su carta de mayo de 2011

"Víctor dejó de tomar, la trans­for­ma­ción fue sor­pren­dente se desh­in­chó, estaba
limpio, buscó un lugar donde vivir. Hacía cham­bas, es Maes­tro mayor de obras, ayudó a
cons­truir la parro­quia y casas muy boni­tas de la colo­nia. Su hija Isa­yana estaba feliz, un día me
senté a char­lar con él, me miró son­riendo, y dicién­dome con orgu­llo: -“Dejé de tomar Eglae,
por mi hija, debo ayu­darla.” No hacen una idea lo feliz que estaba, cada vez que me lo
encon­traba por la calle, me con­taba muy orgu­lloso el tra­bajo que hacía ese día, o la
frus­tra­ción de no haber con­se­guido nada; lo invi­ta­mos a la casa a que venga a comer o la
misa, pero le surgía algún tra­ba­jito de último momento y no podía venir.

Hace una semana un domingo por la tarde, Isa­yana viene corriendo, y me dice: - “Papá volvió a tomar, le voy a contar a mamá”. Fui y lo encon­tré sen­tado en la puerta,
como niño cas­ti­gado; ví en sus ojos tris­teza y deses­pe­ra­ción, estaba solo, así que me senté
a su lado, mi her­mano Daniel estaba con­migo, me acom­pa­ñaba, me dijo: -“Eglae volví a
tomar”. Mi pri­mera reac­ción fue la de querer rega­ñarlo (no sirve de nada). No sé de dónde
me calmé, y sólo le palmeé el hombro, y recé.

Ante la indig­na­ción, la frus­tra­ción, lo que ayuda es saber que existe una pre­sen­cia,
y hacer memo­ria de María de al pie de la cruz, mirando y sufriendo con su Hijo por el
mundo. Ahora Víctor está enfrente de mi casa, no me grita, lleva la basura, le pre­paro algo
para que coma y pienso en Leti, su esposa, que siem­pre lo ayuda cuando quiere dejar de beber aunque
se peleen, se griten… cuando lo nece­sita ella lo ayuda."


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